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Peña «Soy una mujer progresista que quiere cambiar el destino de su país»

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«Ni correísta, ni morenista», se define la única candidata a la Presidencia de Ecuador en las elecciones del próximo mes, Ximena Peña, elegida por la formación Alianza País, que encabezaron los últimos mandatarios de la nación y que ahora busca desmarcarse de personalismos y virajes políticos.

Cuencana de 43 años, asambleísta por el movimiento izquierdista que ha guiado los destinos del país desde 2007, Peña se presenta en la sede de la Avenida de los Shyris de Quito, desde cuya azotea Rafael Correa solía arengar a sus acólitos, como propuesta alternativa a lo ya conocido.

«Ni correísta, ni morenista, soy una mujer progresista, que aspira de la mano de su gente a cambiar el destino de su país», esgrime como colofón de una entrevista con Efe, en la que resalta el hecho de ser la única mujer candidata, pero también como aspirante con pasado emigrante.

DEFENSORA DE LAS MUJERES
Sobre su candidatura en binomio con Patricio Barriga, quien fuera secretario de Comunicación de Correa, asegura que refleja el compromiso «con la defensa de los derechos y las causas de las mujeres», aunque «demuestra que no hemos podido cerrar esa brecha de desigualdad en la participación política».

A la espera de que en 2025 entren en vigor reformas legislativas para consolidar la paridad en los carteles electorales a la Presidencia y Vicepresidencia, y al menos el 50 % de encabezamientos en las listas a la Asamblea Nacional (Parlamento), Peña ve el vaso de la equidad política todavía «medio vacío».

«De hecho, tenemos candidatas a la Vicepresidencia, pero no las veo muy activas. Por lo general, el vocero es el candidato a la Presidencia y eso hace que se las invisibilice», valora sobre las nueve aspirantes a segunda de abordo de los 16 binomios calificados.

Peña ha sido asambleísta desde 2013 en dos períodos legislativos por la circunscripción de Estados Unidos y Canadá, y su iniciación en política le vino marcada por la migración.

«Fue una experiencia dura, me fui sin un estatus migratorio a EE.UU., sin hablar inglés, trabajaba cosiendo en una fábrica de ropa», rememora sobre sus inicios, a los 19 años y en condición irregular, en la nación con la mayor diáspora ecuatoriana, 1,4 millones.

Posteriormente aprendió inglés y se licenció en Administración de Empresas.

Cuenta que en 2007 cuando se redactó la última Constitución «que devolvió a los migrantes la posibilidad de tener representantes» en la Asamblea, se sintió «muy motivada» a sumarse a las filas de Alianza País.

En 2013 obtuvo un curul como asambleísta por la circunscripción electoral norteamericana, escaño que revalidó en 2017, en ambos casos, bajo la batuta de Correa.

En mayo de 2019 fue nombrada presidenta de la Comisión de Justicia del Parlamento y en octubre pasado renunció para ser candidata presidencial tras las primarias que se celebraron en una formación ya completamente fragmentada por el cisma, tres años antes, entre los partidarios de Correa y su sucesor, Lenín Moreno.

Al actual presidente lo acusa de haberse aliado con la derecha para gobernar el país sin tener en cuenta el programa político por el que fue votado y «haber aislado a su movimiento».

También achaca «grandes errores» a Correa: «El tema de la corrupción, lastimosamente, tuvo un peso fuerte dentro de nuestra organización y del país».

Con todo, cree que Alianza País aún tiene vigencia política y visos de sobrevivir y que «no le pertenece a Rafael Correa, a Lenín Moreno o a Ximena Peña, es una propuesta de transformación a mediano y largo plazo del país».

PROPUESTAS SOCIALES
Consciente de que la mayor dificultad que afronta Ecuador es la situación económica y el desempleo, propone en su programa electoral el copago de la nómina, un compromiso estatal para financiar un porcentaje del salario de los nuevos puestos de trabajo que se creen en las pymes para jóvenes, mujeres y adultos mayores.

Otras de sus iniciativas son una renta básica de emergencia para ayudar a familias en pobreza extrema, o el establecimiento de «una canasta básica virtual», para garantizar el servicio de internet y dispositivos a escolares del sistema público de educación.

Quizá la propuesta que la diferencia del resto de contrincantes sea la de declarar en emergencia el sistema de protección de derechos de niñas y mujeres a la luz de los alarmantes datos sobre violencia machista, y financiar «adecuadamente» la prevención del embarazo de menores.

«Es una coyuntura terrible, 113 mujeres asesinadas el año pasado, una tasa de violencia intrafamiliar que se ha triplicado y 2.000 niñas adolescentes dan a luz en el Ecuador», resume.

Peña también defiende que se abra un debate político «más amplio» sobre la despenalización del aborto en casos de violación.

ECUADOR Y MIGRACIÓN
Recuerda que Ecuador experimenta todas las formas de migración y que promovió la Ley Orgánica de Movilidad Humana y confía en que «al ser la única migrante en la contienda, muchos migrantes se sumen a esta candidatura».

Y a propósito de la toma del Capitolio por simpatizantes de Donald Trump, advierte que Ecuador no está libre de «populismos, caudillismos ni cacicazgos».


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