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BCE mantendrá la regulación sobre dinero electrónico

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El Comercio

La gerente general del Banco Central del Ecuador, Verónica Artola, reiteró que esta entidad dejará de manejar la plataforma del dinero electrónico, pero precisó que mantendrá la regulación sobre la materia para que esta sea llevada adelante en beneficio de la ciudadanía.

En este marco, aseguró que, junto con las Superintendencias de Bancos y de Economía Popular y Solidaria, evaluarán que la plataforma de la banca cumpla con estándares internacionales para permitir su operación. “No puede haber un monopolio en el manejo del dinero electrónico, ni público, ni privado”, garantizó.

Recordó que el Banco Central, desde el 2014, ha hecho inversiones importantes para dar credibilidad a este medio de pago, como en la plataforma o en las campañas en territorio para que la ciudadanía comprenda cuál es el beneficio de este medio de pago que es bueno, sobre todo, para una economía dolarizada como la ecuatoriana. “El BCE ya no tiene la máquina de imprimir dólares, sino que los tiene que traer desde EE.UU., lo cual resulta costoso”.

Explicó que lo que se ha acordado es que el BCE ya no operará la plataforma, es decir, ya no abrirá cuentas de dinero electrónico y cerrará las que se tienen actualmente. “Lo que vamos a hacer es que se cierran las cuentas cuando la plataforma del sector privado esté operando. Los mismos bancos privados nos han dicho que eso tomaría, alrededor, de cinco meses. Hasta que eso no pase, BCE va a seguir operando el sistema, lo que quiere decir que se pueden seguir haciendo transacciones, descargando, cargando o pagando los servicios, etc.”.

Artola reconoció que hubo una campaña de desprestigio muy fuerte en contra del dinero electrónico, pero ratificó, nuevamente, que este es un medio de pago, no una moneda paralela. “En la época de campaña fue terrible. Incluso, tuvimos un repunte en el crecimiento de la apertura de cuentas y, en esa época, ya empezó a decrecer ligeramente”.

“Siempre lo dijimos y nos ratificamos. Es un medio de pago, no es una moneda. Incluso, el Código Orgánico Monetario y Financiero establece, claramente en su artículo 98, que no se puede crear otra moneda. Los medios jugaron un papel bastante complicado en apoyar esas voces que decían que es una moneda paralela, que si está en manos del BCE va a llevar a la desdolarización, etc., cosa que estaba totalmente alejado de la verdad. US$1 dólar en dinero electrónico está respaldado en US$1 dólar de dinero físico”, comentó.

Indicó que existen 360 mil cuentas por un monto de US$47 millones de dólares en transacciones desde el 2014, sin crearse nueva moneda ni desdolarizar al país. Explicó que, frente al desprestigio del que fue objeto este mecanismo, la Superintendencia de Control de Poder del Mercado ha actuado de oficio.

Sostuvo que por parte del Banco Central no entregó un informe como tal al presidente Lenín Moreno para que se tome la decisión de entregar el dinero electrónico a la banca privada, pero se le explicó algunos puntos para que comprenda el tema. Comentó que ha ejecutado algunos estudios de encuestas a la población de ver cuál es la percepción de algunos factores económicos, entre esos, el dinero electrónico.

“Las encuestas nos dicen que hay un 50-50. Hay 50% de las personas que dicen que prefieren el dinero electrónico en manos del sector público y un 50% en manos del sector privado, entonces no es verdad que como se va al sector privado todo estará bien. No hubo un informe formal al señor Presidente, pero para tomar esta decisión sí se explicó lo que le cuesta al país y lo complicado que es mantener US$2 mil millones de dólares en billetes y monedas”, mencionó.

Esto es lo que, actualmente, el BCE tiene que poner en la economía, lo que demanda la gente, significa US$2 mil millones menos en la reserva, que es la liquidez que el país tiene. “La reserva se alimenta con más exportaciones, mayor precio del petróleo, incluso con deuda. Se le expuso al Presidente este tema”.

“El más mediático de los temas es esto del dinero electrónico, pero para poder reducir esa demanda, se han adoptado otros acuerdos, para poder empezar a utilizar más los medios electrónicos, no solamente el dinero electrónico. Por ejemplo, que las transacciones se puedan hacer con menores costos. El Presidente entendió la problemática de que en el país se necesite tanto dinero electrónico”, señaló la funcionaria.

No precisó el costo de la inversión que realizó esta institución financiera para el funcionamiento del dinero electrónico, pero la idea es que la plataforma sale del BCE y la entrega a alguna cooperativa o banca pública –que aún se está analizando-, pero que el tema legal es importante analizar. “Para poder operativizar todo esto se necesitan reformas legales. Pero el Banco invirtió mucho para generar credibilidad, para empezar a operar menos efectivo”.

A su criterio, no cree que la entrega de este medio de pago sea considerada como una pérdida para el BCE, sino que se piensa en un fin macroeconómico mucho más grande y ganan, porque la institución ya no tiene esa presión de los US$2 mil millones.

Manifestó que uno de los primeros planteamientos en el tratamiento del manejo del dinero electrónico fue la posibilidad de hacer un sistema mixto en el que la ciudadanía pueda decidir si se sigue abriendo las cuentas en el BCE o las mantiene en el sector privado. “Ahí fue un tema más bien de negociación buscando los fines macroeconómicos más importantes”.

“No hablaría tanto de que perdemos o de que cedimos o que nos dejamos llevar. Sabemos que el sector de la banca privada es un actor que busca, muchas veces, el beneficio más que el bien social como lo estábamos viendo como BCE”, puntualizó.

Según comunicó Artola, la banca privada va desarrollar este mecanismo a través de la plataforma de Banred. “Se demoran alrededor de cinco meses, tienen su propia plataforma. No va a haber un sistema mixto operado también por el Banco Central, pero lo que sí hemos dicho es que no puede haber un monopolio en el manejo del dinero electrónico, ni público, ni privado”.

“Dijimos que, si nuestra institución no opera la plataforma, que la maneje alguna cooperativa. Entonces, vamos a tener estas dos plataformas por el momento. No hay monopolio ni público ni privado, tendríamos esas dos plataformas”, resaltó.

“Lo que el Banco Central continuará haciendo, como es su potestad y de acuerdo a la ley, es compensar y liquidar, lo que significa que todas las operaciones que se hagan utilizando dinero electrónico, billetera móvil o como se quiera bautizar al mecanismo después, van a seguir compensándose en la institución y también controlará que la plataforma cumpla estándares internacionales de este tipo de plataformas”, detalló la funcionaria.

Una vez que cumpla todos esos estándares, agregó, se dará el permiso para que empiece a operar y se cierren las cuentas en el BCE. “Este control lo haremos con la Superintendencia de Bancos y de Economía Popular y Solidaria, para verificar que se estén cobrando las tarifas adecuadas, que no tengamos interrupciones en el sistema, que lleguen a los lugares que necesitamos que lleguen, etc. Esa parte fue innegociable, esa parte la sigue manejando Banco Central, de controlar, de compensar todas las operaciones, como lo hace con cualquier sistema de pagos actualmente”.

Dejó en claro que uno de los beneficios de que se mantenga el control es que las tarifas deberán establecerse de manera adecuada y las evaluaciones tendrán que manejarse desde esta institución financiera. “Eso no se puede negociar. Hay que revisar que se esté cumpliendo toda la normativa legal vigente. Eso tendrá que estar establecido, claramente, en las reformas que se envíen a la Asamblea”.

Pero, ¿qué sucede si un usuario no quiere que se le cierre la cuenta de dinero electrónico en el BCE? “No vamos a obligar a que la gente cierre sus cuentas, lo que vamos a hacer es a dar opciones para que esa cuenta pase a un banco, a una cooperativa, o a un banco público. Como fue opcional abrir la cuenta en el Banco Central, va a ser opcional pasarla a otra entidad”, respondió Verónica Artola.

“Si no quieren, en ninguna de estas entidades, cada usuario cerrará la cuenta y tendremos que analizar el mecanismos adecuado para devolverle su dinero. Hay que aclarar que en el caso de que se cierre la cuenta, el Banco no se quedará con el dinero del usuario. Es interesante tratar estas otras aristas que sí toman su tiempo”, añadió. Al tiempo de enfatizar que no quieren que la gente empiece a desconfiar de este medio de pago, sino todo lo contrario.

En enero o febrero del próximo año, la plataforma de la banca privada ya estaría funcionando. Pero, paralelamente a eso, en estas semanas se está trabajando conjuntamente con el frente económico para los textos de las normativas y sus reformas que se remitirían al Parlamento. “En unos seis o siete meses ya se podría operar, tampoco creo que podamos hacerlo mucho más rápido porque hay muchas aristas que necesitamos ir complementando para dar seguridad, para que todo fluya de la mejor manera y que los cambios no sean de un día para el otro”, concluyó. (JPM)

Fuente: ecuadorinmediato

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